Durante años, importar a México fue sinónimo de buscar el mejor precio en el extranjero. Hoy, ese enfoque ya no es suficiente.
A partir del 1 de enero de 2026, México entrará en una nueva etapa de su política comercial con la entrada en vigor del Paquete Arancelario 2025-2030, una reforma que cambia de fondo las reglas del comercio exterior.
Este paquete no aparece de la nada. Surge en un contexto de tensiones comerciales globales, reconfiguración de cadenas de suministro y una presión creciente sobre la industria mexicana, que ha tenido que competir contra productos importados a precios artificialmente bajos. Sectores como el automotriz, el textil, el calzado y el acero han sido los más afectados.

El mensaje del gobierno es claro: México no busca cerrar su economía, pero tampoco está dispuesto a seguir compitiendo en condiciones desiguales. El paquete arancelario es una señal de cambio: importar ya no será solo una decisión de costo, sino una decisión estratégica.
¿Qué es el Paquete Arancelario 2025-2030?
El Paquete Arancelario 2025-2030 es una reforma estructural a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (LIGIE) que modifica el tratamiento arancelario de 1,463 fracciones arancelarias, abarcando tantos bienes terminados como insumos industriales.

Más allá del lenguaje legal, su significado práctico es sencillo: importar ciertos productos será más caro a partir de 2026, especialmente cuando provengan de países con lo que México no tiene tratado comercial. Sin embargo, el alcance del paquete va más allá del aumento de impuestos.
El término «2025-2030» no implica que las tasas estén congeladas hasta ese año. Refleja que esta medida forma parte de una estrategia sexenal de política industrial, alineado al Plan México y al Plan Nacional de Desarrollo, con objetivos de mediano plazo como fortalecer la producción nacional, sustituir importaciones y reordenar cadenas de suministro.
En otras palabras, no es un ajuste coyuntural, sino un cambio de rumbo en la forma en que México usa los aranceles.
¿Por qué México implementa este paquete?
La justificación central del paquete arancelario se resume en una idea: no hay piso parejo. En los últimos años, México ha visto crecer de manera acelerada las importaciones de ciertos productos que ingresan al país a precios por debajo de los valores internacionales de referencia, desplazando a la industria nacional.
Esto no significa que las empresas mexicanas no sean competitivas. Significa que compiten contra productos que llegan con ventajas artificiales, muchas veces imposibles de igualar sin sacrificar empleo o inversión. El resultado ha sido una presión directa sobre sectores estratégicos y un riesgo real de pérdida masiva de empleos.
Ante este escenario, el gobierno optó por usar los aranceles como herramienta de política industrial, no como mecanismo meramente recaudatorio.
El objetivo declarado es proteger alrededor de 350 mil empleos, fortalecer cadenas productivas locales, elevar el contenido nacional y reducir la dependencia de importaciones provenientes de países sin acuerdos comerciales.

¿A qué países se les aplican los nuevos aranceles?
Uno de los puntos más importantes del paquete es que no se trata de una medida generalizada. Los nuevos aranceles no aplican a países con los que México tiene tratados de libre comercio, como Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea o Japón.
Las medidas se enfocan exclusivamente en países sin TLC con México, muchos de ellos ubicados en Asia. Entre los más relevantes se encuentran China, Corea del Sur, India, Indonesia, Tailandia, Brasil y Turquía.
China aparece con frecuencia en la conversación porque representa una parte significativa de las importaciones mexicanas. Sin embargo, el gobierno ha insistido en que el diseño del paquete no es geopolítico, sino técnico: se aplican aranceles por producto y sector cuando el origen es un país sin tratado, no por razones políticas.
Productos y sectores más afectados
El impacto del paquete arancelario no es uniforme. Abarca una amplia gama de productos, desde bienes de consumo cotidiano hasta componentes clave para la industria. Entre los sectores más expuestos se encuentran el automotriz y autopartes, textil y vestido, calzado, acero y aluminio, electrodomésticos, plásticos, juguetes y cosméticos, entre otros.
En términos de tasas, los ajustes varían considerablemente. Algunos productos enfrentan incrementos moderados, mientras que otros (como ciertos vehículos, incluidos eléctricos) alcanzan aranceles de hasta 50%.
Esa variabilidad hace que no existan reglas generales: cada fracción arancelaria debe analizarse de manera individual. Este punto es crítico, porque dos productos similares pueden tener impactos arancelarios completamente distintos, lo que cambia de forma sustancial su visibilidad económica.

¿Esto va a encarecer todo? ¿Habrá inflación?
La preocupación por el impacto inflacionario es natural. No obstante, la estimulación oficial del gobierno apunta a un efecto limitado, cercano al 0.2%, sin impactos relevantes en alimentos ni productos básicos.
Parte de la estrategia consistió en mantener sin cambios los aranceles de muchos insumos intermediarios, precisamente para evitar presiones en la producción nacional y en los precios al consumidor final. Desde esta perspectiva, el paquete fue diseñado para ser selectivo y quirúrgico, no generalizado.
Analistas coinciden en que el impacto podría ser acotado y temporal, aunque reconocen que algunas cadenas productivas altamente dependientes de importaciones asiáticas podrían enfrentar ajustes de corto plazo. En términos prácticos, no se espera una inflación descontrolada, pero sí reacomodos sectoriales.
¿Cómo afecta a importadores y empresas?
Para importadores y empresas, el paquete arancelario cambia las reglas del juego. Importar desde países sin tratado comercial ya no será solo una cuestión de precio, sino de estrategia, planeación y cumplimiento.
El principal riesgo es pensar únicamente en el porcentaje del arancel. En la práctica, el impacto real depende de factores como la correcta clasificación arancelaria, el origen de la mercancía, la posibilidad de diversificar proveedores, y el cumplimiento de regulaciones y Normas Oficiales Mexicanas.

Las empresas que revisen hoy su exposición al nuevo paquete tendrán margen para ajustar sus cadenas de suministro o redefinir su modelo de importación. Quienes no lo hagan podrían enfrentarse a costos inesperados, retrasos en aduana o, en el peor de los casos, a la inviabilidad comercial de ciertos productos.
Paquete arancelario y Plan México
El paquete arancelario no es una medida aislada ni una reacción improvisada. Es una pieza central del Plan México, la estrategia de desarrollo económico e industrial del actual gobierno con una visión clara hacia el 2030. Entender esta relación es clave para comprender por qué el tema va más allá de subir impuestos a la importación.
El Plan México parte de una premisa sencilla pero ambiciosa: importar menos, producir más y exportar con mayor valor agregado.
Para lograrlo, el gobierno ha planteado una combinación de instrumentos que incluyen aranceles selectivos, incentivos a la inversión, fortalecimiento del contenido nacional y el desarrollo de nuevos polos industriales en distintas regiones del país.

En este contexto, el paquete arancelario funciona como un mecanismo de ordenamiento. No busca sustituir de golpe las importaciones, sino dar tiempo y espacio a la industria nacional para integrarse mejorar a las cadenas productivas, atraer inversión y reducir dependencias críticas, especialmente de Asia. Por eso el horizonte 2025-2030 es tan relevante: se trata de un reacomodo gradual, no de una medida de choque.
¿El nuevo paquete arancelario es proteccionismo o política industrial?
Esta es una de las preguntas más frecuentes alrededor del paquete arancelario. Para algunos críticos, el aumento de aranceles es sinónimo de proteccionismo. Para el gobierno, se trata de política industrial moderna.
La diferencia está en el enfoque. El proteccionismo clásico busca cerrar mercados de forma generalizada y permanente. La política industrial, en cambio, utiliza herramientas como los aranceles de manera selectiva y temporal, para corregir distorsiones específicas del mercado y fortalecer sectores estratégicos.
En el caso mexicano, el argumento oficial es que el país sigue siendo una de las economías más abiertas del mundo, con múltiples tratados de libre comercio vigentes.

Los nuevos aranceles no afectan a esos socios, sino a productos provenientes de países sin acuerdo, donde se detectaron prácticas de competencia desleal. En ese sentido, el paquete no busca aislar a México, sino equilibrar condiciones.
Más que cerrar la puerta al comercio, el mensaje es claro: México quiere competir, pero en condiciones justas.
¿Qué pasa con Shein, Temu y el e-commerce?
El comercio electrónico transfronterizo es uno de los grandes protagonistas silenciosos del paquete arancelario. Plataformas como Shein, Temu y otras similares han crecido de manera acelerada en México gracias a precios bajos, envíos directos y esquemas simplificados de importación.
Con la nueva política arancelaria, ese modelo enfrenta ajustes importantes. Los envíos amparados bajo procedimientos simplificados ahora están sujetos a tasas más altas, lo que reduce la ventaja de precio que impulsó su crecimiento. A esto se suman mayores controles aduaneros y un escrutinio más estricto sobre el origen y la naturaleza de los productos.
Esto no significa el fin del e-commerce internacional. Significa que deja de ser «barato por defecto». Para el consumidor, algunos productos subirán de precio; para las plataformas, el reto será adaptar su logística y su estructura de costos. Para la industria nacional, el cambio abre una ventana para competir en mejores condiciones.
Estados y regiones más beneficiadas con el Paquete Arancelario 2025-2030
El impacto territorial del paquete arancelario es un elemento clave que suele pasar desapercibido. Los mayores beneficios potenciales se concentran en estados con fuerte vocación industrial, donde la producción nacional compite directamente con importaciones de bajo costo.

Entidades como Chihuahua, Nuevo León, Guanajuato, Puebla, Estado de México, Jalisco y Querétaro concentran una parte importante de los empleos que el paquete busca proteger, especialmente en sectores como el automotriz, autopartes, acero, manufactura y textiles. En estas regiones, el ajuste arancelario puede traducirse en mayor utilización de capacidad instalada, atracción de inversión y fortalecimiento de proveedores locales.
Además, la política arancelaria se complementa con proyectos de desarrollo regional y nuevos polos industriales, lo que refuerza la idea de que el impacto del paquete no es solo comercial, sino territorial y productivo.
¿Dónde se publicó y cómo saber si te aplica?
El paquete arancelario fue publicado oficialmente en el Diario Oficial de la Federación, mediante una reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (LIGIE). Sin embargo, saber si te aplica no es tan simple como leer el decreto.
El impacto real depende de factores muy concretos: la fracción arancelaria exacta de tu producto, el país de origen, si existen tratados comerciales aplicables, y el tipo de mercancía (bien final o insumo). Dos empresas del mismo sector pueden enfrentar escenarios completamente distintos bajo la misma reforma.
Por eso, uno de los mayores riesgos en este nuevo entorno es asumir que el paquete no aplica «porque siempre se ha importado así». En 2026, esa suposición puede salir cara. Entender cómo te afecta el paquete arancelario es, hoy más que nunca, una tarea de análisis previo, no de corrección posterior.
México cambia las reglas: adaptarse ya no es opcional
El Paquete Arancelario 2025-2030 no es solo una actualización de tarifas ni una reforma técnica más en la ley. Es la confirmación de que México ha decidido reordenar su relación con las importaciones, proteger sectores estratégicos y utilizar los aranceles como una herramienta activa de política industrial.
A partir de 2026, importar dejará de ser una operación basada únicamente en precio y volumen. El origen de la mercancía, la fracción arancelaria, el cumplimiento normativo y la estrategia de abastecimiento serán factores determinantes para la viabilidad de muchos productos. En algunos casos, el impacto será manejable; en otros, implicará replantear por completo el modelo de negocio.

Lejos de cerrar la economía, México está enviando un mensaje distinto: seguir compitiendo sí, pero en condiciones más equilibradas. El paquete arancelario busca corregir distorsiones que durante años presionaron al empleo y a la industria nacional, y lo hace dentro de una visión de largo plazo alineada al Plan México y al horizonte 2030.
En este nuevo escenario, la diferencia no estará entre quienes importan y quienes no, sino entre quienes entienden a tiempo cómo les aplica el cambio y quienes reaccionan cuando el costo ya es inevitable. Las reglas del comercio exterior en México están evolucionando, y frente a ese cambio solo hay dos opciones: anticiparse o improvisar.
Y en 2026, improvisar será el error más caro.


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